Un estudiante puede completar todas las actividades de una ruta y aun así llegar a la siguiente lección con una idea importante sin comprender. El dominio adaptativo cambia esa transición: el docente fija el nivel esperado, Gamena comprueba el primer intento completado y quien necesita más práctica recibe un refuerzo breve antes de continuar.
El umbral es una decisión pedagógica
Al asignar la ruta, el docente elige un umbral de dominio entre el 50 y el 100%. Ese umbral solo resulta útil si la actividad representa bien el objetivo. Un 80% en una comprobación cuidada de diez preguntas puede aportar evidencia; el mismo porcentaje en dos preguntas casi idénticas es mucho más frágil. Piensa primero qué consecuencia tendrá la puntuación y fija después el umbral.

Qué ocurre cuando se completa un paso
Gamena calcula el dominio a partir del primer intento completado. Si la puntuación alcanza el umbral, se abre el siguiente paso. Si no lo alcanza, ese paso permanece bloqueado y aparece un refuerzo. La regla es previsible: completar cuenta, pero no se considera por sí solo una prueba de preparación para una tarea que depende de esa habilidad. Repetir sigue disponible como práctica, aunque no reescribe la evidencia inicial que dirige la ruta.
La IA cambia las preguntas, no la regla
Con el refuerzo con IA activado, Gamena prepara preguntas nuevas centradas en los elementos que el estudiante respondió mal. La preparación ocurre en segundo plano, por lo que durante unos instantes puede aparecer un aviso de que el refuerzo se está creando. Si no se obtiene un conjunto válido, el sistema reutiliza las preguntas falladas y evita dejar al estudiante bloqueado.
- El docente fija el umbral.
- El primer intento completado aporta la puntuación de dominio.
- La IA puede redactar el refuerzo, pero no decide el nivel exigido.
- La alternativa sin generación mantiene disponible la ruta.
Sin IA también hay un refuerzo real
Desactivar la IA no desactiva el apoyo. Gamena crea entonces un refuerzo con las preguntas originales que el estudiante falló. Es una buena opción cuando el centro prefiere no generar material, cuando las preguntas de origen ya están muy cuidadas o cuando el docente busca una corrección estrechamente ligada a lo revisado. La contrapartida es que el estudiante reconoce las preguntas, en lugar de demostrar la transferencia con un ejemplo nuevo.
Diseña primero el punto de comprobación
El refuerzo solo puede ser tan útil como el paso que lo activa. Alinea las preguntas puntuadas con un objetivo claro, revisa respuestas aceptadas y traducciones, y evita que una sola pregunta ambigua decida el acceso al resto de una ruta larga. Si una actividad mezcla varios objetivos, divide la comprobación o reduce la consecuencia del umbral.
Una primera puesta en práctica
Empieza con una ruta corta en la que el trabajo posterior dependa de verdad de la habilidad anterior. Usa un umbral moderado, revisa los patrones de error y juega el refuerzo como estudiante antes de asignarlo a todo el grupo. Después de la primera clase, pregunta si el refuerzo abordó una dificultad real o si reveló una pregunta deficiente. Ahí sigue siendo imprescindible el criterio docente.
- Elige una ruta con una relación real de prerrequisito.
- Incluye suficientes preguntas para que el umbral tenga sentido.
- Previsualiza tanto el dominio como el refuerzo.
- Revisa por qué entraron los estudiantes en los refuerzos.
- Corrige la actividad de origen cuando la evidencia sea inestable.




